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Consejos para reducir el colesterol

La alimentación, el control del peso y la actividad física son claves para mantener a raya los niveles de colesterol. Muchísimos adultos tienen el colesterol elevado. De ellos, una gran parte recurre a tratamientos “alternativos” para disminuirlo.

Os damos cinco recomendaciones para disminuirlo:

  1. Mejora tu alimentación

Una dieta saludable puede ayudar a normalizar nuestros niveles de colesterol y a reducir la necesidad de fármacos.

Las dietas que contienen muchas grasas saturadas y muchas grasas trans son peligrosas para nuestro colesterol sanguíneo. ¿Cómo evitar que la alimentación tenga mucha cantidad de dichas sustancias? Se debe aumentar  el consumo de hortalizas, legumbres, frutas frescas, cereales integrales (como pan integral, pasta integral, arroz integral), frutos secos y semillas. Por otra parte, conviene minimizar al máximo la ingesta de embutidos, carnes rojas, bollería, repostería, helados, aperitivos salados, postres lácteos, quesos o salsas..

  1. Controla tu peso

Perder kilos de más no sólo ayuda a reducir el colesterol LDL (el llamado “colesterol malo”) sino que también incrementa los niveles de colesterol HDL (“colesterol bueno”, que ayuda a evitar que el colesterol se acumule en nuestras arterias).

Es por ello que la fórmula para tratar el exceso de peso debería estar compuesta por estos cuatro componentes:

  • Seguimiento por un especialista; en especial, un dietista-nutricionista para que la dieta tenga en cuenta tanto las características como los gustos y preferencias del paciente.
  • Alimentación saludable (incremento en la ingesta de cereales integrales, legumbres, frutas, verduras y hortalizas).
  • Modificación de los hábitos de vida (eso incluye al ejercicio físico habitual).
  • Persistencia (fundamental).
  • Levántate y anda.

El sedentarismo forma parte de los cuatro factores de riesgo más significativos de desarrollar patologías cardiovasculares, junto al tabaquismo, la hipertensión y la hipercolesterolemia.

Siete de cada diez españoles somos sedentarios en nuestro tiempo libre, son datos que no deberíamos pasar por alto.

La actividad física regular (como caminar a paso ligero unos 30 minutos cada día) ayuda a mantener o a disminuir el peso corporal, aunque también puede aumentar el “colesterol bueno” (HDL) y disminuir el “colesterol malo” (LDL) y los triglicéridos. También se aconseja que realicemos un mínimo de dos veces por semana actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

4. Sé prudente con el uso de suplementos dietéticos

El GREP-AEDN emitió en noviembre de 2012 una serie de recomendaciones al respecto de los “productos dietéticos”, de las que cabe destacar las siguientes cuatro:

  • Minimice el uso de “productos dietéticos”. Si no está del todo seguro de su efectividad, seguridad o necesidad, no los compre.
  • No sustituya o aplace el inicio del tratamiento médico que le haya indicado su profesional sanitario de referencia.
  • Consulte con su médico o con su dietista-nutricionista las posibles interacciones fármaco-nutriente o fármaco-principio activo del producto.
  • Si observa algún efecto secundario, póngase en manos de un médico y denuncie la situación ante una institución que se dedique a la defensa del consumidor.

5. Comparte tus dudas con el médico

No conviene dejar nuestra salud en manos de personal no cualificado. El médico conoce qué medidas han demostrado eficacia y (no menos importante) seguridad para reducir los niveles de colesterol. Nuestro médico debe conocer toda práctica complementaria o alternativa que realicemos, y eso incluye a los suplementos dietéticos. Uno de los motivos es que pueden generar interacciones indeseadas (y de consecuencias imprevisibles, por la falta de estudios en humanos) con los fármacos que disminuyen el colesterol, llamados “estatinas”..